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Correr sin dolencias ¡Es posible!

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Si eres de las que sienten dolor al correr y no pueden disfrutar del ejercicio a plenitud, estos consejos son ideales para ti.

Usualmente luego de correr distancias cortas o largas, los pies pueden quedar lastimados. Para esto se puede utilizar una piedra plana, se calienta en el microondas por unos minutos hasta que esté tibia y se pasa por toda la superficie del pie con movimientos suaves. Esto ayuda a que la hinchazón baje y el dolor disminuya. Si la piedra se enfría por la temperatura corporal, se puede volver a calentar las veces que sea necesario.

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Algunas veces, cuando se corren tramos más largos, el arco del pie (superficie que va del talón hacia el dedo) tiende a inflamarse. Para aliviar la fatiga en el pie utiliza un envase circular (lata, botella, envase) que esté en el refrigerador y frótalo sobre el arco de arriba hacia abajo y viceversa. También se pueden hacer masajes con las manos para combinar el frío y el calor.

El llamado “dedo de tenista” causado por el impacto de los dedos al rozar con la punta de los zapatos, suele hacer acto de presencia en los pies de las corredoras. Para evitar este problema, mantén las uñas de los pies cortas y trata en lo posible de comprar el calzado deportivo con un poco más de espacio de sobra.

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Quienes corren son propensos al agotamiento, debido a que es una rutina que gasta mucha energía. Como la mayor fricción se centra en los pies, sumérgelos en agua caliente y masajéalos para estimular la circulación de la sangre. Luego frota los dedos en dirección al reloj, hálalos suavemente y termina masajeando la planta de pie con tus puños.

El “pezón de trotador” es un problema que afecta tanto a mujeres como a hombres. Se genera por la fricción con la ropa al correr largas distancias y puede causar irritación, resequedad y en casos extremos ocasionar sangrado. Para evitar que esto suceda, usa un sostén de algodón o seda por debajo del sujetador deportivo. Aplicar vaselina, una crema que contenga óxido de zinc o utilizar los protectores de pezones que usualmente se ponen las mujeres al dar de lactar, pueden ayudarte a impedir que esto ocurra.

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Las punzadas en el área de las costillas es un dolor muy común al realizar este ejercicio, ya que son provocados por espasmos del diafragma a causa de una respiración pesada. Para calmar estos calambres disminuye el paso, respira profundo varias veces y frota el área afectada con suavidad.

No dejes a un lado la actividad que te gusta por los inconvenientes que acarrea la misma. Con estos consejos podrás disfrutar de correr todo el tiempo que quieras y luego aliviar esas dolencias que te quitan el sueño.

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