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Top 5: Cartas de amor que pasaron a la historia

Signature --- Image by © Royalty-Free/Corbis

Este 29 de noviembre conmemoramos el día del escritor y lo hacemos con un Top 5 de cartas de amor que nos cautivaron y pasaron a la historia por su originalidad, sensibilidad y romanticismo. Conoce aquellas aventuras amorosas de grandes escritores que plasmaron sus emociones a través de hermosos textos jamás olvidados.

En la película Sex and the city, la protagonista recibe cientos de correos con cartas de amor escritas por estos grandes autores pero enviadas por su gran amor, quien intenta recuperarla y, como no tiene palabras para expresar lo que siente, cita a los grandes escritores de la historia para hacerlo. Y tú, ¿estarías dispuesto a escribir una carta de amor a esa persona que tanto amas?

1. Pablo Neruda y Albertina Rosa

Se conocieron en el instituto Pedagógico de Santiago, donde ella estudiaba francés, y durante dos años mantuvieron un discreto romance, conocido solamente por sus íntimos. Pablo Neruda, que llegó a proponerle matrimonio, le amenazó con casarse con otra si ella no le daba el sí en un plazo determinado, lo que cumplió cuando Albertina dejó de escribirle.

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“Pequeña, ayer debes haber recibido un periódico y en él un poema de la ausente (tú eres la ausente). ¿Te gustó, pequeña? ¿Te convences de que te recuerdo? En cambio, tú, en diez días, una carta. Yo, tendido en el pasto húmedo, en las tardes pienso en tu boina gris, en tus ojos que amo, en ti. Salgo a las cinco a vagar por las calles solas, por los campos vecinos. Sólo un amigo me acompaña, a veces.

He peleado con las numerosas novias que antes tenía, así es que estoy sólo como nunca, y estaría como nunca feliz si tú estuvieras conmigo. El ocho planté en el patio de mi casa un árbol, un aromo. Además traje de las quintas, pensando en ti, un narciso blanco, magnífico. Aquí, en las noches, se desata un viento terrible. Vivo solo en los altos y a veces me levanto a cerrar la ventana, a hacer callar a los perros. A esa hora estarás dormida (como en el tren) y abro una ventana para que el viento te traiga hasta aquí, sin despertarte, como yo te traía.

Además, elevaré mañana, en tu honor, un volantín de cuatro colores y lo dejaré irse al cielo de Lota Alto. Recibirás, querida, una de estas noches un largo mensaje a la hora en que la cruz del sur pasa por mi ventana (?) A veces, hoy, me da una angustia de que no estés conmigo. De que no puedas estar conmigo, siempre.

Largos besos de tu Pablo”.

2. Gustave Flaubert y Louise Colet

Colet era una poetisa y fue la amante de Flaubert, posiblemente la inspiración para alguno de los pasajes más polémicos de Madame Bovary. Rompieron tras ocho años y bastante mal. Ella escribió una novela en venganza, pero Madame Bovary fue mucho más famosa.

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“La próxima vez que te vea te cubriré con amor, con caricias, con éxtasis. Te atiborraré con todas las alegrías de la carne, de tal forma que te desmayes y mueras. Quiero que te sientas maravillada conmigo, y que te confieses a ti misma que ni siquiera habías soñado con ser transportada de esa manera. Cuando seas vieja, quiero que recuerdes esas pocas horas, quiero que tus huesos secos tiemblen de alegría cuando pienses en ellas”.

3. Mary Wollstonecraft y William Godwin.

Godwin era un teórico anti matrimonio, pero al final acabaría claudicando ante la feminista Mary Wollstonecraft. Claro que el embarazo de Mary (la futura Mary Shelley) les hizo pensarse que quizás deberían casarse (ella ya había tenido una hija fuera del matrimonio y descubrió que no era lo mejor que podías hacer en el siglo XVII). Él no era muy guapo y descubrió los placeres del amor con Mary Wollstronecraft, que sería, al final, el gran amor de su vida.

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“Si el goce de la última noche pasada ha producido en tu salud el mismo efecto que en mi semblante, entonces no tienes motivo para lamentar tu falta de resolución; pocas veces he visto tanto fuego devorando mis facciones como cuando esta mañana, al arreglarme el pelo los recuerdos – muy gratos recuerdos – hicieron aflorar el rubor del placer”.

4. Oscar Wilde y Lord Alfred Douglas

Douglas consideraba a Oscar Wilde como la representación del éxito, la brillantez y el mundo artístico. Cuando se conocieron, Wilde no era muy atractivo, se encontraba excedido de peso, fofo y tenia los dientes estropeados por el mercurio que había injerido para curar la sífilis.

Alfred Duglas a quien llamaban Bosie, había sido acusado de no corresponder al amor de Wilde, de quien aprovechaba su dinero y su generosidad. De igual manera, Alfred lo quiso a su manera y quizás su único error fue ser demasiado joven.

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“Mi muchacho, Tu soneto es absolutamente delicioso, y es un portento que esos labios tuyos, rojos como pétalos de rosa, hayan sido hechos tanto para la música o el canto, como para la locura de los besos. Tu alma delgada y áurea camina entre la pasión y la poesía. Sé que Jacinto, al que Apolo tan locamente amó, fuiste tú en los días griegos”.

Durante su cautiverio escribió una bella carta a Bosie, De Pro fundis, que terminaba así: «Viniste a mí para aprender el Placer de la Vida y el Placer del Arte. Acaso se me haya escogido para enseñarte algo que es mucho más maravilloso, el significado del Dolor y su belleza. Tu amigo que te quiere, Oscar Wilde».

Al concluir su condena sólo consiguió producir una obra “La balada de la carcel de Reading”, basada en la historia personal de un recluso que conoció allí, el cual había sido ejecutado por matar a su esposa. Wilde falleció en Paris en 1900, su intento de reconciliación con Bosie no dio resultado…¨

5.  Víctor Hugo y Juliette Drouet

Juliette Drouet fue la amante de Victor Hugo. Según dicen algunos su más grande amor. Desde la noche del 16 al 17 de febrero de 1833 que pudo haber sido una simple noche de pasada, se convirtió en una pasión que duró hasta la muerte de Juliette, el 11 de mayo de 1883. Durante esos cincuenta años mantuvieron una rica correspondencia.

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“Mi adorable y adorada,

Me he estado preguntando si tal felicidad no es un sueño. Me parece que lo que siento no es terrenal. Todavía no logro comprender este cielo sin nubes. Toda mi alma es tuya. Mi Adele, por qué no hay otra palabra para esto aparte de ‘alegría’ ¿Es porque el discurso humano no tiene el poder de expresar tanta felicidad?  Temo que de repente despierte de este sueño divino. ¡Oh! ¡Ahora eres mía! ¡Por fin eres mía! Pronto, en unos meses, tal vez, mi angel dormirá en mis brazos, despertará en mis brazos, vivirá ahí. ¡Todos tus pensamientos, todo el tiempo, todas tus miradas serán para mí; todos mis pensamientos, todo el tiempo, todas mis miradas serán para ti!

Adiós, mi ángel, mi amada Adele. ¡Adiós!

Todavía estoy lejos de ti, pero puedo soñar contigo. Pronto, quizás, estarás a mi lado.

Adiós; perdón por el delirio de tu esposo que te abraza y que te adora, tanto en esta vida como en la otra”.

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